A note from Alejandro, Lawyer, in San José, Costa Rica…

Alejandro, in his own words:“Como en casi todas las historias que uno escucha por ahí, ser gay no es siempre fácil… No obstante lo anterior, considero que de una u otra forma yo tuve mucha suerte… Me siento muy feliz de ser quien soy y creo que si tuviera que escoger otra vida, volvería a elegir ser gay… siendo gay me siento libre en muchos aspectos, vivo una vida bonita, disfruto de muchas cosas, siento que me ha ayudado a ser más independiente, más fuerte, más creativo, tengo buen sentido del humor y un rápido ingenio para reaccionar, hago muchas cosas con las que las personas identifican mi personalidad y que les agrada y creo que las hago precisamente porque soy gay… porque soy diferente, porque soy especial… Costa Rica es un pequeño país de América Central, con cierta tendencia patriarcal y machista y es tradicionalmente católico, por ende, un país con esas características es en definitiva homofóbico. Cuando uno crece dentro de una sociedad así, ser diferente y aún peor, pertenecer a la diversidad sexual implica una serie de retos, ya que cada vez que uno conoce una persona o se enfrenta a un nuevo grupo, trabajo, estudios, etc. si quieres ser tú mismo, en alguna forma es como volver a salir del closet…

Crecí en una bonita familia de clase media, con unos muy buenos y amorosos padres, tengo un hermano mayor y una hermana menor. Tuvimos una buena educación y siempre nos llevaron a la iglesia. Por esta razón, quizás mis mayores temores mientras crecía e iba descubriendo que era diferente, era que mis padres lo supieran y qué iba a pensar Dios de todo esto, al menos mis enseñanzas de niño me hacían creer y sentir esto.

A pesar de ello, creo que siempre supe que era diferente y siempre sentí una atracción especial hacia los hombres. Recuerdo que en el kindergarten le dije a mi papá que me gustaba una compañera, pero era por complacerlo, ya que recuerdo que él siempre me preguntaba: “¿y qué, ya te gusta alguna niña en la escuela?”, entonces yo sentía quizás la obligación moral de quedarle bien y de decirle que sí, que me gustaba una compañera. Sin embargo, más allá de eso desde el kínder puedo asegurar que ya me llamaba más la atención estar con amigos hombres que con amigas y que me sentía atraído a verlos jugar, me gustaban sus caras, sus cuerpos y lo que los caracterizaba como hombres…

Tal vez el haber tenido la noción de esto desde tan niño, aunque no podía poner un nombre a lo que yo era, fue que mi crecimiento como niño y adolescente “gay” no fue tan difícil a lo interno… mi temor siempre fue hacia lo externo, a que alguien se diera cuenta y no me aceptara o me rechazara. Sin embargo, siempre fui muy precoz y muy osado al querer buscar entre mis amigos y compañeros, a alguno que fuera como yo o que sintiera lo que yo sentía… Quizás la escuela fue fácil porque ni yo mismo sabía lo que era, solo sabía que era diferente. Fue con mi entrada al colegio que todo fue cambiando. Como adolescente quería ser aceptado pero seguía siendo algo diferente a mis compañeros ya que no hablaba de chicas, no me gustaban los deportes, era un buen estudiante y además tenía sobrepeso. Todas características que me diferenciaban de mis compañeros y me convertían en una fácil presa del matonismo. Pronto y con mi despertar sexual en la adolescencia, quise acercarme a algún compañero que me atraía y que yo pensaba que tal vez era como yo lo que llevó a que en noveno año sufriera mucho bullying y me molestaran mis compañeros, me decían indirectas y me ponían sobrenombres feos relativos a ser “gay”.

Quizás el momento de mi vida donde más sufrí por mi condición fue en el colegio. Para mí llegó a ser un martirio tener que ir todos los días y saber que cada vez que caminaba por un pasillo en el recreo me iban a molestar o iban a hacer mofa de mí. No obstante lo anterior, tuve la dicha de tener muy buenos, aunque pocos, amigos… Personas que siempre estuvieron a mi lado y que a pesar de lo que se decía de mí nunca me abandonaron y siempre me dieron ánimos para salir adelante. También tuve la dicha de ser querido por los profesores, los cuales también me dieron mucho apoyo y me hicieron sentir muy bien. Sin embargo, para mi último año del colegio, mi personalidad había cambiado mucho, había perdido algunos temores y había madurado mucho y terminé siendo uno de los más populares de la generación, con muy buenas notas y con un futuro prometedor por delante.

Con la entrada a la universidad, mi vida dio muchas vueltas, me sentía más seguro de mí mismo y me era más fácil defenderme si alguien me decía algo que no me gustara. En la universidad tuve la oportunidad de hacer muy buenos amigos y de conocer a mis primeros amores, lo cual me dio la seguridad que necesitaba para poder estar más cerca de la persona que soy hoy.

Sin embargo, mi temor a que mis padres supieran sobre mi condición siempre estuvo martillando mi cabeza y me hacía tener mucho cuidado cuando alguien llamaba a mi casa o cuando salía con alguien. Como cuando tenía 20 años mi mamá un día llegó al cuarto donde estudiaba y me preguntó directamente si yo era gay… No pude ocultárselo, ella es la persona en quien más confío y sus ojos me decían que como madre ella sabía que algo había diferente en mí. Nunca tuve los mismos intereses que tuvo mi hermano como los carros, las herramientas o ayudar a mi papá en cosas pesadas y que implicara ensuciarse y llenarse de grasa. Yo era más tranquilo y casero, me gustaba pasar tiempo con mi mamá, aprender a cocinar, escuchar música y hacer manualidades, cosas que siempre despertaran mi creatividad… Ella lloró conmigo y me dijo que a pesar de todas las cosas ella me amaba y lo único que quería era que yo no sufriera. No fue fácil… pero tengo la mejor mamá del mundo y ella ese día me demostró una vez más cuánto me amaba…

Al paso de algunos meses, mi hermana y luego mi hermano supieron de mi condición y tampoco fue muy fácil con ellos, sin embargo, ellos no me preocupaban tanto, mi mayor preocupación era mi papá… al año siguiente, cuando yo ya tenía una pareja más formal y que me llamaba todo el tiempo a la casa (era una época en la que no todo el mundo podía tener un teléfono celular), mi papá un día me preguntó que quién era ese hombre que me llamaba tanto… yo le dije que era un amigo pero él siguió con su interrogatorio… al final no pude evitarlo y tuve que confesarle que era gay… en ese momento sentí mucho temor porque no sabía cuál podría ser su reacción, sin embargo, y a pesar de que se veía enojado, él también me dijo que ante todo él era mi papá y que me amaba… aun así él siguió serio conmigo por muchos días y me dijo que no quería que yo llevara ningún hombre a la casa, que él pensaba que esto era una fase en mi vida, que yo estaba confundido y que algún día esto se me iba a quitar… sin embargo, mi mayor sorpresa fue ver que ganó el amor que él sentía por mí como padre…

A pesar del temor que sentía, el que ambos (mi papá y mi mamá) supieran sobre mi condición me liberó grandemente, ese peso que yo llevaba encima como si fuera una roca en mi espalda se me quitó un poco y ahora me sentía liberado de mi mayor secreto… sentía que podía ahora ser más yo mismo y no tener que esconderme más… al año siguiente mi relación previa había terminado y a mediados del año 1999 conocí en la Universidad a un hombre maravilloso, conocí a Juan Carlos. Yo tenía 22 años y él 38, pero la edad nunca fue un problema entre nosotros… sentía que había encontrado al compañero de mi vida, era mi alma gemela, desde el primer día nos entendimos muy bien e hicimos un ‘click’ de inmediato. Comenzamos a salir, pronto mi mamá lo conoció y lo aceptó y eso me hacía muy feliz… sin embargo, mi papá no lo aceptaba, creo que él no aceptaba en general mi condición, solo me respetaba y me amaba, pero no aceptaba que yo fuera algo que quizás a él lo hacía sentirse mal, él sentía que de una u otra forma tenía culpa en que yo fuera así, sin embargo, yo me encargué de hacerlo entender, que mi educación había sido la misma que la de mi hermano y que yo simplemente era diferente.

A los dos años de ser pareja, tomamos la decisión de vivir juntos y nos mudamos a un apartamento… Al año siguiente Jay, como yo le digo, y yo decidimos tomar un paso más y cumplir un sueño, hicimos un préstamo y construimos una casa… Ese momento fue maravilloso porque sentía la seguridad de tomar este paso junto a esta persona que me había acompañado ya por varios años y que me daba la seguridad como para tomar esa decisión… Luego vino nuestro primer “hijo”, o así le llamamos a nuestro gato Murilo… Luego vino Max nuestro perro basset hound y luego Vittorio (otro gato) y luego Luciano (otro gato) ahora sí la familia estaba completa, con “hijos” y todo… jejeje

Pasaron los años pero mi papá aún no aceptaba mi vida o mi relación por completo, eso era muy duro para mí ya que yo tenía que ir a las actividades familiares y paseos sin la persona que compartía su vida conmigo… Entonces, tomé un paso difícil pero decisivo, enfrenté a mi papá y le dije que por qué no aceptaba a esta persona que había pasado conmigo ya varios años, que si no veía que era un buen hombre y que me hacía feliz… Para mi sorpresa y luego de una larga conversación, terminó aceptando que fuera una vez a una fiesta de cumpleaños en la casa de ellos y de ahí nació una muy bonita relación entre mi papá y él, ahora son muy amigos y hablan de muchas cosas… ahora sí sentía que mi vida era plena… estaba con una persona con la que me sentía muy bien, era mi pareja ya por muchos años, mi familia lo aceptaba y ahora sí sentía que era una verdadera familia… Hasta mis sobrinas lo quieren mucho y aunque todavía son pequeñas siempre cuando llego solo me preguntan: ¿y dónde está Juan Carlos?

Hoy puedo decir que soy una persona plena, Jay y yo ya llevamos 16 años y medio juntos, tenemos nuestra casa, nuestros “hijos”, ahora tenemos además un bulldog inglés llamado Samuel, paseamos, viajamos y nos divertimos mucho juntos… tengo el amor y el cariño de mi familia, tengo un buen trabajo, soy abogado y trabajo para el gobierno de mi país… tengo un bonito grupo de amigos a los que queremos mucho y con los que compartimos lindos momentos… puedo decir que alcancé muchas metas y vi que soñar es posible… que podemos ser diferentes, y aunque la sociedad se oponga, podemos labrar nuestro camino, hacernos respetar y vivir plenamente siendo nosotros mismos… también me he integrado un poco al activismo LGBTI y creo plenamente en la lucha por la igualdad de derechos en nuestra sociedad, no derechos especiales, sino derechos iguales…

(Un consejo para mi yo joven) Sé feliz, libérate, vive la vida… todo llega a ser mejor… sé sincero, enfrenta a quien tengas que enfrentar por tu felicidad y no temas a la religión, Dios nos ama, Él nos hizo perfectos, Él no se equivoca… somos lo que somos y la clave está en ser felices… sé feliz y verás que todo en la vida es posible…”

In English:

“As in almost all the stories you hear out there, being gay is not always easy. Nevertheless, I believe that in one way or another I have been very lucky. I’m very happy to be who I am and I think if I had to choose another life, I would choose to be gay again. Being gay I feel free in many ways, I live a nice life, I enjoy many things, I feel that it has helped me to be more independent, stronger, more creative, I have a good sense of humor and a quick wit to react, I behave in a way that people identify my personality and they like it and I think I am like that just because I’m gay, because I’m different, because I’m special. Costa Rica is a small country in Central America, with some patriarchal and male chauvinist trends and is traditionally Catholic, therefore, a country with these characteristics is ultimately homophobic. When you grow up in such a society, being different and worse, belonging to a sexual minority involves a series of challenges, because every time you meet a person or face a new group, work, studies, etc. if you want to be yourself, in some ways it is like coming out of the closet again and again.

I grew up in a nice middle-class family, with very good and loving parents, I have an older brother and a younger sister. We had a good education and always were taken to church. For this reason, perhaps my biggest fears while growing up and as I was discovering I was different was that my parents knew about my condition and what God would think of all this, at least my child teachings made me believe and feel this way.

Regardless of that, I think I always knew I was different and I always felt a special attraction to men. I remember in kindergarten I told my dad that I liked a girl classmate, but it was to please him, because I remember that he always asked me: “So, do you like any girl at school yet?,” then I felt maybe the moral obligation to please him and say yes, I liked a girl. However, beyond that episode since kindergarten I can assure I felt a greater attraction towards male-friends than towards girl-friends and I was attracted to see them play, I liked their faces, their bodies and what characterized them as men.

Perhaps having had the notion of this as a child, even though I could not put a name to what I was feeling, was what made growing as a “gay” child and adolescent not so hard internally, but my biggest fear was always towards the outside, that someone would notice what I was and would not accept me or reject me. However, I was very precocious and very bold I was always trying to find, among my friends and classmates, someone that was just like me or that I felt that was like me. Maybe during the primary school it was easier because not even myself knew what it was, I just knew I was different. It was when I went to high school that everything started to change. As a teenager I wanted to be accepted but I was still somewhat different from my peers, I didn’t talk about girls, didn’t like sports, was a good student and was also overweight. All characteristics that differentiated me from my classmates and made me an easy prey for bullying. Soon and with my teenage sexual awakening, I tried to approach classmates I felt attracted to and that I thought maybe were like me which led me to a point in ninth grade where I suffered much bullying from my classmates, they picked on me, said things for me to feel bad and called me ugly gay-related names.

Perhaps the point in my life where I suffered the most from my condition was in high school. For me it became a martyrdom having to go to school every day and knowing that whenever I would walk down a hallway during the breaks someone would pick on me or would make fun of me. Nevertheless, I had the good fortune to have very good, although very few, friends. People that were always by my side and that despite what was said of me at school, they never left me and always gave me encouragement to go on. I was also lucky for being loved by my teachers, who also gave me a lot of support and made me feel great. Despite that, on my senior year, my personality had changed a lot, I had lost some of my fears and had matured a lot and ended up being one of the most popular students from my generation, with good grades and a promising future ahead.

When I started the university, my life took many turns, I felt much more secure about myself and it was easier to defend myself if someone said something I disliked. At the University I was able to make very good friends and met my first loves, which gave me the confidence I needed to become the person I am today.

However, my fear that my parents knew about my condition was always hammering my head and made me be very careful when someone phoned my home or when I was dating someone. By the time I was 20, my mom one day came to the room where I studied and asked me directly if I was gay. I could not hide it anymore, she is the person I trust the most and her eyes told me that as a mother she knew that something was different about me. I never had the same interests as my brother did such as cars, tools or helped my dad in heavy duties that involved dirt and oil. I was quieter and the home-loving type, I enjoyed spending time with my mother, learning to cook, listening to music and making crafts, things that require my creativity. She cried with me and told me that despite everything, she loved me and that all she wanted was that I would never suffer. It was not easy, but I have the best mom in the world and that day she showed me once again how much she loved me.

After a few months, my sister and then my brother learned I was gay and it was not easy with them either, however, they did not worry me so much, my biggest concern was my dad. The following year, I already had a more formal relationship and he used to call me at home all the time (it was a time where cell phones where not an everyday gadget), one day my dad asked me who that man was that was calling me all the time. I told him it was a friend but he continued his interrogation, at the end I couldn’t help it and I ended up confessing that I was gay. At that moment I felt very afraid because I didn’t know what could his reaction be, however, and although he looked angry, he also told me that above all he was my dad and he loved me, Yet he continued to be serious with me for many days and told me that he didn’t want me to bring any guy to the house, he thought this was a phase in my life, that I was confused and that someday this was going to go away. Nevertheless my biggest surprise was realizing that the love he felt for me as a parent won.

Despite the fear I felt, the fact that both (my dad and mom) knew about my condition set me free, that weight that I was carrying like a rock in my back was washed away and now I was released from my biggest secret. I felt I could be myself now and not have to hide anymore. The next year my previous relationship was over and around mid-1999 I met a wonderful man at the University, I met Juan Carlos. I was 22 and he was 38, but age was never an issue between us. I felt I had found the companion of my life, he was my soul mate, from the first day we got along very well and made an instant ‘click’. We started dating and soon my mom met him and she accepted him with no problem and that made me very happy. But my dad did not accept him, I think in general, he did not accept my lifestyle, he just respected me and loved me but did not accept that I was something that perhaps made him feel bad, he felt that in some way he was guilty for what I was, however, I made him understand that my upbringing had been the same as my brother’s and I just was different.

After two years of being a couple with my new partner, we decided to live together and we moved into an apartment. The following year, Jay, as I call him, and I decided to take a step further and fulfill a dream, we made a loan and built a house. That moment was wonderful because I felt the security of taking this step with this person who had accompanied me already for a few years and that was able to give me the confidence to make that decision. Then came our first “child”, or that is what we call our cat Murilo. Then came Max our basset hound and then Vittorio (another cat) and then Luciano (another cat), now the family was complete, with “children” and all. LOL

Years passed but my dad had not accepted my lifestyle nor my relationship completely yet, that was very hard for me because I had to go to the family gatherings and family trips without the person who was sharing his life with me. So, I took a difficult but decisive step, I confronted my dad and asked him why he didn’t accept my partner who had been with me for several years, if he didn’t see that he was a good man and that made me happy. To my surprise and after a long conversation, he finally accepted that my partner went with me to a birthday party in their house and there a beautiful relationship between my dad and Jay was born, they are now close friends and speak about many things. Now I did feel my life was complete. I was with a person with whom I felt great, he had already been with me as my partner for many years, my family accepted it and now I felt it was a real family. Even my nieces love him and though still very young, every time I visit without him they ask me: and where is Juan Carlos?

Today I can say I’m a full person, Jay and I have already been together for 16 and a half years, we have our home, our “children,” now we also have an English bulldog named Samuel, we go out on trips, we travel and we have fun together. I have the love and support from my family, I have a good job, I’m a lawyer and I work for the government of my country. I have a nice group of friends whom we love and with whom we share nice moments. I can say I achieved many goals and realized that dreaming is possible. That we can be different and even if society opposes, we can work our way, earn respect and live fully being ourselves. I’ve also been partially involved with LGBTI activism and I fully believe in the fight for equal rights in our society, not special rights but equal rights.

(A tip for my younger self) Be happy, free yourself, live life. Everything gets better. Be honest, face whomever you need to face for your happiness and do not fear religion, God loves us, He made us perfect, He does not make mistakes. We are what we are and the key is to be happy. Be happy and you will see that everything in life is possible.”

photo provided by Alejandro
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